sábado, 9 de mayo de 2026

LA ENAMM Y LA NECESIDAD DE RECUPERAR SU VERDADERA ESCENCIA


 

Hablar de nuestra alma mater es hablar de las personas con quienes compartimos momentos fundamentales de nuestra formación personal y profesional. Es recordar aquella juventud llena de sueños, esperanzas y ganas de conquistar el mundo; aquellos días en los que imaginábamos cómo alcanzaríamos nuestros objetivos y construiríamos nuestro futuro.

Nuestra alma mater no es solo el lugar donde estudiamos. Es el espacio donde nacieron amistades, se forjaron valores y se vivieron experiencias que nos acompañarán toda la vida. Hablar de ella es hablar de una parte esencial de nuestra historia y de nuestra identidad.

En esta oportunidad quiero referirme a mi Alma Mater, la Escuela Nacional de Marina Mercante del Perú, institución donde me formé profesionalmente y donde obtuve las herramientas que me permitieron desarrollarme y crecer en la vida. Y precisamente por ese profundo sentido de pertenencia, considero necesario expresar una preocupación que muchos egresados compartimos.

Han pasado más de 40 años desde mi egreso y, lamentablemente, percibo que la ENAMM atravesaría una situación que necesitaría ser revisada y fortalecida para recuperar plenamente su esencia y su propósito institucional.

Una institución civil bajo conducción militar

La ENAMM se encuentra bajo la dirección y administración de la Marina de Guerra del Perú, bajo una normativa de adscripción al Ministerio de Defensa. Sin embargo, esta situación merece una profunda reflexión por diversas razones.

1. Falta de continuidad en la gestión

La dirección de la escuela suele recaer en oficiales de la Marina de Guerra que son rotados periódicamente, muchas veces cada uno o dos años. Esta constante rotación impide desarrollar políticas institucionales de largo plazo y afecta seriamente la continuidad de los proyectos académicos y administrativos.

Además, la falta de permanencia en la dirección terminaría otorgando un poder excesivo al personal administrativo estable, situación que podría generar decisiones alejadas de los verdaderos objetivos académicos y formativos de la institución.

La Marina de Guerra debe entender que, por aún, tener las mejores intenciones están en un lugar que NO LES PERTENECE.

2. Una conducción académica debe responder a criterios universitarios

Más allá de las buenas intenciones que pueda tener cualquier oficial designado, la conducción de una institución de educación superior requiere un perfil académico específico. En muchas ocasiones, quienes asumen la dirección no cuentan con el grado de doctor, requisito fundamental en universidades.

La formación de un oficial naval está orientada naturalmente al ámbito militar, no necesariamente a la gestión académica de una escuela profesional civil especializada en el sector marítimo mercante.

3. La Marina Mercante forma profesionales civiles

La ENAMM fue creada para formar profesionales civiles dedicados al comercio marítimo y al desarrollo del sector mercante nacional e internacional. No es una escuela militar.

Sin embargo, con el tiempo, la formación puede verse distorsionada al intentar proyectar una identidad militar sobre cadetes que, en esencia, pertenecen al ámbito civil. La disciplina es necesaria, sin duda, pero ello no debe confundirse con militarización.

La Marina Mercante tiene su propia identidad, cultura y objetivos profesionales, y esa esencia debe preservarse.

4. El problema no es la imagen, sino la esencia institucional

Es cierto que la Marina de Guerra ha sabido desarrollar una imagen institucional sólida y campañas de promoción efectivas alrededor de la ENAMM. Pero el debate de fondo no debería centrarse en el marketing o en la percepción pública.

La verdadera discusión es institucional: la Escuela Nacional de Marina Mercante pertenece al ámbito de la formación profesional civil. Su conducción debería responder prioritariamente a los intereses académicos, técnicos y profesionales del sector mercante, preservando su autonomía e identidad.

Recuperar el rumbo

Quienes pasamos por las aulas de la ENAMM no hablamos desde el resentimiento ni desde la confrontación. Hablamos desde el cariño, el respeto y el profundo sentido de pertenencia hacia una institución que marcó nuestras vidas.

Precisamente por eso, creemos que es momento de abrir un debate serio y responsable sobre el futuro de la escuela, pensando siempre en las nuevas generaciones de marinos mercantes y en el fortalecimiento de una institución que merece recuperar plenamente su verdadera esencia.

En los últimos tiempos, además, la escuela se ha visto rodeada de diversos rumores que, de alguna manera, merecerían ser esclarecidos. Entre ellos, se comenta sobre posible doble contratación de personal. Si bien la modalidad contractual utilizada podría no configurar necesariamente un delito, sí deja abierta una seria discusión ética cuando una persona que ya ocupa un cargo recibe pagos adicionales por actividades que podrían estar vinculadas a las funciones que ya desempeña dentro de la Escuela. Así también, otros casos comentados dentro de los pasillos de la ENAMM que de confirmarse formarían denuncias preocupantes, tema del que se tratará oportunamente.

Finalmente, a la Marina de Guerra del Perú, que hoy tiene a cargo la dirección y administración de la Escuela Nacional de Marina Mercante del Perú, solo recordarles algo fundamental: el verdadero éxito de la ENAMM depende de los MARINOS MERCANTES

Son los propios marinos mercantes quienes brindan oportunidades de embarque para las prácticas profesionales de los cadetes, permitiéndoles obtener sus títulos de competencia y culminar efectivamente su formación. Sin ese apoyo permanente del sector mercante, la escuela difícilmente podría alcanzar plenamente sus objetivos.

Sin embargo, quizá esa realidad aún no genera el peso que debería, porque los marinos mercantes todavía no hemos logrado construir una verdadera unión que permita hacer sentir nuestra importancia y nuestro rol gravitante dentro del futuro de nuestra propia Escuela, y de nuestra propia carrera.

 

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