Basta de ser un País Naval: Es hora de ser una Nación Marítima
ELECCIONES GENERALES 2026
El Perú sigue cometiendo un error histórico: vivir de espaldas al mar. Ha renunciado a ser una nación marítima.
Hoy, ningún candidato habla del
mar. Nadie propone cómo convertirlo en motor de desarrollo, en fuente de empleo
o en eje de la proyección global del país.
Ante la ausencia de propuestas marítimas en los lineamientos políticos en estas Elecciones Generales 2026, se plantean algunas ideas medulares que deben constituirse en eje para el desarrollo del Perú como país marítimo:
Apostar por la creación de la Autoridad del Mar, un organismo autónomo, con poder real, que articule todas las políticas marítimas del país. El Perú necesita una sola visión y dirección. El manejo integral de los Convenios Marítimos suscritos por el país no se debe dejar en manos de grupos con intereses particulares.
Democratizar la Gobernanza Marítima, separando lo militar naval de lo técnico profesional. La administración del mar (Autoridad Marítima) debe estar en manos de una autoridad civil, eficiente y alineada con estándares internacionales.
Transformar la educación marítima, trasladando la Escuela Nacional de Marina Mercante del sector Defensa al sistema educativo nacional, con el objetivo de formar profesionales competitivos, preparados para un entorno global y alineados con su verdadera identidad: Marinos Mercantes.
Impulsar la flota mercante, generando incentivos reales para que más buques naveguen bajo bandera peruana, creando empleo y fortaleciendo la economía nacional.
Redefinir el modelo portuario del país, convirtiendo los terminales en verdaderas Ciudades Puerto, integradas a la vida urbana, que generen desarrollo, identidad y sentido de pertenencia en la población.
Articular el sector pesquero artesanal e industrial, promoviendo una pesca responsable y sostenible que proteja los recursos, garantice la seguridad alimentaria y genere desarrollo para miles de familias.
Integrar a las organizaciones civiles, ONGs, movimientos marítimos y entidades de protección del mar, con el fin de construir una visión compartida que permita recuperar el estatus de una verdadera nación marítima y dejar de actuar como un Estado meramente naval.
Impulsar la creación de una Comisión de Asuntos Marítimos en el Congreso de la República, que permita a diputados y senadores comprender, legislar y decidir con conocimiento técnico, evitando normas que limiten o destruyan la oportunidad del Perú de consolidarse como país marítimo.
Priorizar el desarrollo del deporte marítimo, aprovechando el potencial de más de 3,000 kilómetros de costa para formar atletas de alto nivel, en todos los deportes, fortalecer la identidad nacional y proyectar al Perú en competencias internacionales.
Fortalecer y diseñar una política real de protección marítima, alineada con el Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias, que permita controlar de manera efectiva las bahías y accesos a los puertos, enfrentando de forma directa la Piratería y el Robo a Mano Armada en el Mar. Política que realmente funcione.
Otras muchas más
Existen estudios y propuestas
sobre gobernanza marítima que permitirían al país avanzar hacia una verdadera
condición de nación marítima; sin embargo, esto no ha prosperado.
A juzgar por lo que vienen
planteando los candidatos a la presidencia de la República —sin propuestas marítimas—, se corre el
riesgo de repetir un patrón: que, al asumir la presidencia, se prioricen
agendas vinculadas a intereses militares navales antes que una
visión integral del país como potencia marítima. Si bien estas relaciones son
válidas, no deben desplazar el objetivo estratégico nacional.
El futuro del Perú también se
juega en el mar.
