jueves, 9 de abril de 2026

ELECCIONES GENERALES Y LA GOBERNANZA MARÍTIMA EN EL PERÚ

 


Una vez más, queda claro que vivimos de espaldas al mar. Y esto no es solo un tema cultural, sino también político. En estas elecciones generales, preocupa que ningún candidato haya puesto sobre la mesa propuestas concretas para aprovechar nuestro mar, pese a todo su potencial en alimentación, economía, identidad y desarrollo.

No hablar del mar es dejar pasar una de las mayores oportunidades que tiene el Perú. Y lo más grave es que esto refleja una política desconectada de la realidad y de lo que realmente puede impulsar el crecimiento del país.

Desde una perspectiva de proyección política, especialmente considerando el rol que podría asumir el Senado de la República —con mayor peso incluso que la propia Presidencia—, el panorama resultaría preocupante. Los movimientos que probablemente tendrán influencia decisiva, como el Fujimorismo y Renovación Popular, ya han tenido presencia en el Congreso y no han demostrado un interés real por impulsar una agenda vinculada a los intereses marítimos del país.

Todo indica que esta situación continuará por el mismo camino: el mar seguirá ausente de las prioridades políticas. Y, más aún, existe el riesgo de que solo cobre relevancia cuando surjan iniciativas que puedan afectar nuestros intereses, como una eventual firma de la Convención del Mar (CONVEMAR), sin un debate profundo ni una visión estratégica de largo plazo.

Por otro lado, es conocida la relación existente entre estos dos movimientos políticos —que tendrían un rol protagónico en el Senado— y las Fuerzas Armadas. Sin necesidad de especular demasiado, es razonable prever que la gobernanza marítima se mantendría en manos de quienes actualmente la ejercen. En ese escenario, el mar continuaría siendo gestionado como un ámbito casi separado, aunque formalmente dentro del propio Estado peruano.

Asimismo, una de las principales demandas de los Marinos Mercantes —que el Sector Defensa deje la Escuela Nacional de Marina Mercante— resultaría inviable, al menos en este periodo político (2026-2031), considerando el respaldo político que el Senado podría tener de las Fuerzas Armadas, siendo estas deliberantes.

Previendo los resultados en este nuevo capítulo de nuestra República, se hace necesario seguir impulsando y posicionando los temas marítimos de interés público en defensa de nuestros intereses marítimos, al menos mientras la democracia y la libertad de opinión y expresión se mantengan vigentes.

UN PAÍS MARITIMO ES DIFERENTE A UN PAÍS NAVAL



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