viernes, 13 de mayo de 2016

FORMACION POR COMPETENCIAS Y UNA NUEVA CULTURA

En los últimos años he aprendido que, para alcanzar el desarrollo personal y profesional debemos contar con tres pilares, estos son el CAPITAL INTELECTUAL que está determinado por los conocimientos, teorías y filosofías adquiridas en la academia o a través del hábito de la lectura; el CAPITAL RELACIONAL formado por los círculos sociales y por la capacidad de entendimiento de aceptar que la humanidad es compleja y está formada por diferentes culturas; y el CAPITAL HUMANO representados por nuestros valores, virtudes y principios; y si logramos interiorizar estos tres capitales y los afianzamos de hecho llegaremos lejos, y si sólo uno de ellos no está bien cimentado nos encontraremos con barreras difíciles de cruzar.

Los continuos cambios a los que estamos sometidos debido a las nuevas tecnologías, a las exigencias de los mercados que nos enfrasca en la producción y el mercantilismo, a las estructuras mentales de nuestros jóvenes y niños que tienen toda la información a la mano, y otros, han hecho que la velocidad de la forma de vida que llevamos sea más rápida que la adaptación de los conocimientos a la realidad, quedando estos obsoletos o se conviertan en simple retórica. De allí la necesidad de las sociedades de intervenir en una educación de formación por competencias; es decir, de generar habilidades en nuestras futuras generaciones de profesionales para que sin perder tiempo, el conocimiento adquirido se convierta en un simple “chasquido de dedos” en una competencia. Pero no será que ¿debemos ver primero la realidad y esta convertirla en conocimiento? y ¿debemos adaptarnos a estos nuevos conocimientos?-

La formación profesional ya no solo se adopta en las aulas, esta se da en todos los medios donde nos desenvolvemos, (ver Fundación Telefónica para la Educación); no podemos exigir a nuestros alumnos que interioricen rápidamente las teorías que se imparten en las aulas cuando éstas no guardan relación con las vivencias diarias fuera de ellas. La formación de competencias va más allá de simples cursos o talleres, la formación de competencias va con la formación de una nueva cultura, una cultura universal.

Quiero tomar como ejemplo la formación por competencias de una nueva cultura universal que se ha formado, la de los MARINOS MERCANTES, la estandarización del perfil profesional mercante es global, y esta ha sido inducida por la Organización Marítima Internacional (OMI) a través del Convenio de Certificación y Titulación de Gente de Mar (STCW) para poder contar con un transporte marítimo seguro; esta nueva cultura ha sido afectada por los cambios globales expuestas líneas arriba y ha llevado a la OMI a dar nuevas recomendaciones a las Administraciones según la Enmienda de Manila del 2010  para la interiorización de nuevas competencias.

Para poder tener un buen desarrollo profesional mercante debemos fundar las competencias en los tres pilares expuestos en el primer párrafo, y los nuevos profesionales mercantes deberían desarrollar las COMPETENCIAS INTELECTUALES basada en los conocimientos técnicos de las operaciones de las naves mercantes, interiorizar una identidad mercante, respeto y conocimiento de los Convenios Marítimos pues sin ellos no habría un transporte marítimo seguro, el dominio del idioma universal (inglés) si bien en una tripulación se puede hablar otro idioma que puede ser el de bandera, siempre estamos en contacto con personal de diferentes puertos que hablan un idioma diferente al de bandera del buque: desarrollar también las COMPETENCIAS RELACIONALES generando un ambiente positivo a bordo de las naves mercantes, dado que las condiciones de trabajo alejados de las familias y una vida errante en el mar genera estrés y se hace necesario una buena convivencia; no sólo entender que tenemos oportunidad de trabajar en un mismo barco con colegas de otras nacionalidades y culturas sino que debemos respetarlas y saber de ellas. La profesión del Marino Mercante es una de las pocas profesiones donde nuestra cultura es universal; y por último desarrollar las COMPETENCIAS HUMANAS representadas por nuestros valores, principios y virtudes, si bien se puede inferir que estas no son competencias dado que son propias del ser humano no debemos entenderlas como tales, dado que al interactuar con muchas culturas muchos de nuestros principios, valores y virtudes para otras culturas no los pueden ser y debemos contar con la capacidad para poder adaptarnos sin afectar las relaciones interpersonales.

Los marinos mercantes estamos forjados para enfrentarnos a cualquier cambio y estoy seguro que sabremos asumir los nuevos retos del comercio marítimo porque somos una nueva cultura UNA CULTURA MARÍTIMA

POR UNA MARINA MERCANTE FUERTE Y PODEROSA
Comentarios sujetos a debate, no soy dueño de la absoluta verdad.


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