sábado, 17 de enero de 2026

LA PIMERA MUJER ALMIRANTE DEL PERÚ

De acuerdo con los tiempos en que se aperturó el ingreso de mujeres a las escuelas militares para su formación castrense, debemos estar a puertas de tener una mujer como Almirante de nuestra gloriosa Marina de Guerra del Perú.

Puede ser una mujer de sangre arequipeña, de sangre limeña o de sangre chiclayana; apelando a la oración del Papa León XIV, que nos haga sentir aún más orgullosos a los lambayecanos, sangre norteña que recorre mis venas.

Quien logre por primera vez este grado quedará grabada en la historia de nuestro país. Este logro no debe ser visto como un tema de inclusión, sino como una normalización: ver mujeres en los más altos rangos castrenses marítimos. Debemos empezar a escribir el fin de la construcción de esta república inconclusa llamada Perú.

Aunque la emoción me sobrecoja, creo que nuestra querida Patria seguirá como una república inconclusa, esperando que se cierren heridas.

Al revisar la historia de la Marina de los Estados Unidos, leí la biografía de Samuel Lee Gravely Jr., el primer afroamericano en servir a bordo de un buque de guerra y en retirarse como Vicealmirante de la armada estadounidense. Me pregunto: ¿tendremos la oportunidad de ver a un almirante afroamericano en nuestra Marina de Guerra del Perú? Siendo un país con una genética racista y clasista, me cuesta afirmar que lograremos ver a un almirante afroamericano, al menos yo, en esta vida.

No se trata de inclusión, sino de NO exclusión. Como república, desde sus inicios nos ha costado (y nos sigue costando) que las poblaciones indígenas sean parte plena de nuestra patria, porque como nación independiente nacimos al revés: nacimos de una república criolla, cuando quizá debimos nacer de una república indígena. Hoy, a 200 años, hablamos de indigenismo; quizá pasen 200 años más para poder hablar de afroamericanismo como parte de nuestra nación —o de las naciones que habitamos esta hermosa tierra—. Quizá dentro de 200 años hablemos con normalidad del indigenismo, del afroamericanismo y de otros “ismos”, sin esa gota o torrente de clasismo o racismo.

A la primera mujer Almirante que formará parte de la cúpula de la gobernanza marítima en el Perú, le deseamos nuestro mejor augurio y le pedimos que entienda que en el mar no solo hay marinos de guerra, sino que también existen otros hombres y mujeres de mar que engrandecen nuestra patria.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario