jueves, 9 de junio de 2016

LA MUJER Y LA MARINA MERCANTE


“La mujer es de mala suerte en los buques” es una superstición que de hecho ha sido erradicada en nuestros tiempos.

En pleno siglo XXI decir que la mujer está ganando espacios o que tiene más oportunidades ya por sí es discriminatorio, el género femenino está recuperando sus espacios que les fueron arrogados desde los inicios de la humanidad, en donde se imponía la fuerza más que la inteligencia; y posteriormente fue separada del poder por las ideologías religiosas.

En las últimas semanas el Papa ha indicado que las mujeres pueden bautizar y celebrar matrimonios, esto nos muestra que empezamos a reconocer que los derechos son para todos los humanos sin discriminación en este caso de género,… pero aún nos falta mucho para llegar a esta igualdad.


La marina mercante no es ajena a esta apertura de igualdad de género en sus tripulaciones, la OMI está realizando esfuerzos para fomentar el progreso de la mujer en el sector marítimo y está difundiendo los videos “Women at the Helm” y “Making Waves: Women leaders in the maritime world​”, pero no basta con la difusión de videos, es necesario que todas las empresas navieras en el mundo asuman la responsabilidad de embarcar mujeres sin prejuicio alguno.

PEQUEÑAS HISTORIAS DE ICONOS MERCANTES

Cada país tiene sus íconos; y, es posible que entre ellos se encuentre a una mujer símbolo en sus propias historias, en mi país, Perú, el ícono de la mujer marina se representa en Isabel Barreto quien se consideraba una criolla en la época de la colonia española, ella hizo lo imposible para hacerse a la mar (1595), en sus travesías mostró liderazgo y una diplomacia propia de los marinos mercantes, llegó a Asia y retornó a América, su navegación marcó la ruta comercial con Asia.

                                                    Isabel Barreto
                                                    Fuente: Wikipedia

La rusa Anna Ivanovna Shchetinina - de quien se dice que es la primera mujer en el mundo para servir como capitán certificada de un buque en alta mar - ante la pregunta ¿porque decidió ser marino mercante?, respondió, “es muy simple, yo amo el mar”, quizá una respuesta difícil de entender pero que resume nuestra verdadera identidad con ese enorme espacio de agua en la que los marinos mercantes nos desenvolvemos como profesionales.



                                                  Anna Ivanovna Shchetinina
                                                  Fuente: Seafaring Women

En 1940 la prensa americana, se refirió a la primera mujer capitana de los Estados Unidos, Molly Carney, como una mujer sin miedo: “sus cejas tienen forma de arco, sus labios son de tono rosado, su cabello rubio forma unos femeninos rizos…pero a bordo, ella no conoce el miedo”; Molly, a quienes no habían confiado en ella les escribió “puede usted llamarme capitán de ahora en adelante”, esto mostraba su capacidad de autoridad y liderazgo.


                                                          Molly Carney
                                                          Fuente: Enseñanzas Náuticas

Quiero nombrar también a Victoria Drummond la primera mujer británica en convertirse en ingeniero naval y la primera mujer miembro del Instituto de Ingenieros Navales, y a quien se le concedió la medalla de Guerrea Lloyd´s por su valor en el mar durante la Segunda Guerra Mundial.


                                                          Victoria Drummond
                                                          Fuente: National Librery of Scotland

Hoy, podemos contar muchas historias marítimas en donde la mujer es protagonista, como la de la capitana Brittany Catanzaro quien participó en el rescate de los pasajeros de la aeronave de British Airways que cayó sobre el rio Hudson, pero aún falta espacio por recuperar  por el género femenino.

La igualdad de género no es una moda, no es una tendencia, es una necesidad para que la humanidad pueda desarrollarse plenamente, y como indico líneas arriba: es necesario que todas las empresas navieras en el mundo asuman la responsabilidad de embarcar mujeres sin prejuicio alguno.


POR UNA MARINA MERCANTE FUERTE Y PODEROSA


Fuente:









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