“La mujer es de mala suerte en
los buques” es una superstición que de hecho ha sido erradicada en nuestros
tiempos.
En pleno siglo XXI decir que la
mujer está ganando espacios o que tiene más oportunidades ya por sí es
discriminatorio, el género femenino está recuperando sus espacios que les
fueron arrogados desde los inicios de la humanidad, en donde se imponía la
fuerza más que la inteligencia; y posteriormente fue separada del poder por las
ideologías religiosas.
En las últimas semanas el Papa ha
indicado que las mujeres pueden bautizar y celebrar matrimonios, esto nos
muestra que empezamos a reconocer que los derechos son para todos los humanos
sin discriminación en este caso de género,… pero aún nos falta mucho para
llegar a esta igualdad.
La marina mercante no es ajena a esta apertura de igualdad de género en sus tripulaciones, la OMI está realizando esfuerzos
para fomentar el progreso de la mujer en el sector marítimo y está difundiendo
los videos “Women at the Helm” y “Making Waves: Women leaders in the maritime
world”, pero no basta con la difusión de videos, es necesario que todas las
empresas navieras en el mundo asuman la responsabilidad de embarcar mujeres sin
prejuicio alguno.
PEQUEÑAS HISTORIAS DE ICONOS
MERCANTES
Cada país tiene sus íconos; y, es
posible que entre ellos se encuentre a una mujer símbolo en sus propias
historias, en mi país, Perú, el ícono de la mujer marina se representa en
Isabel Barreto quien se consideraba una criolla en la época de la colonia
española, ella hizo lo imposible para hacerse a la mar (1595), en sus travesías mostró liderazgo
y una diplomacia propia de los marinos mercantes, llegó a Asia y retornó a América, su navegación marcó la ruta comercial con Asia.
Isabel Barreto
Fuente: Wikipedia
La rusa Anna Ivanovna Shchetinina
- de quien se dice que es la primera mujer en el mundo para servir como capitán
certificada de un buque en alta mar - ante la pregunta ¿porque decidió ser
marino mercante?, respondió, “es muy simple, yo amo el mar”, quizá una respuesta
difícil de entender pero que resume nuestra verdadera identidad con ese enorme
espacio de agua en la que los marinos mercantes nos desenvolvemos como
profesionales.
Anna Ivanovna Shchetinina
Fuente: Seafaring Women
En 1940 la prensa americana, se
refirió a la primera mujer capitana de los Estados Unidos, Molly Carney, como
una mujer sin miedo: “sus cejas tienen forma de arco, sus labios son de tono
rosado, su cabello rubio forma unos femeninos rizos…pero a bordo, ella no conoce
el miedo”; Molly, a quienes no habían confiado en ella les escribió “puede
usted llamarme capitán de ahora en adelante”, esto mostraba su capacidad de
autoridad y liderazgo.
Molly Carney
Fuente: Enseñanzas Náuticas
Quiero nombrar también a Victoria
Drummond la primera mujer británica en convertirse en ingeniero naval y la
primera mujer miembro del Instituto de Ingenieros Navales, y a quien se le
concedió la medalla de Guerrea Lloyd´s por su valor en el mar durante la
Segunda Guerra Mundial.
Victoria Drummond
Fuente: National Librery of Scotland
Hoy, podemos contar muchas
historias marítimas en donde la mujer es protagonista, como la de la capitana
Brittany Catanzaro quien participó en el rescate de los pasajeros de la
aeronave de British Airways que cayó sobre el rio Hudson, pero aún falta
espacio por recuperar por el género
femenino.
La igualdad de género no es una
moda, no es una tendencia, es una necesidad para que la humanidad pueda desarrollarse
plenamente, y como indico líneas arriba: es necesario que todas las empresas
navieras en el mundo asuman la responsabilidad de embarcar mujeres sin prejuicio
alguno.
POR UNA MARINA MERCANTE FUERTE Y PODEROSA
Fuente:




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